Te han hecho una resonancia. En el informe pone «hernia discal L5-S1». Has llegado a casa, has buscado esas tres palabras en el móvil y llevas dos horas leyendo cosas que dan bastante miedo.
Es muy probable que la pregunta que te ronda sea esa: ¿voy a tener que operarme?
La respuesta corta es que, en la mayoría de los casos, no. Y no es una opinión nuestra para tranquilizarte: hay datos, y son mejores de lo que esperarías.
Lo primero: siete de cada diez hernias se resuelven sin cirugía
En 2023 se publicó un metaanálisis que reunió 31 estudios y 2.233 pacientes tratados sin cirugía, y midió con resonancia y TAC cuántas hernias desaparecían por su cuenta.
El resultado global fue 70,39 % de reabsorción espontánea.
Y hay un detalle que sorprende a casi todo el mundo, incluidos muchos sanitarios: cuanto más aparatosa parece la hernia en la resonancia, más probable es que se reabsorba.
Esos nombres que aparecen en los informes son, en realidad, una escala de cuánto se ha salido el disco:
- Hernia secuestrada — el fragmento se ha desprendido del todo y queda suelto en el canal, sin continuidad con el disco: se reabsorbe en el 87,8 % de los casos.
- Hernia extruida — el material atraviesa el anillo y sale, pero sigue unido al disco: 66,9 %.
- Protrusión — el núcleo empuja hacia fuera y sigue contenido: 37,5 %.
- Abombamiento — el disco se deforma, sin rotura del anillo: 13,3 %.
Es decir: las que peor pinta tienen en el informe son precisamente las que más se reabsorben.
Parece contradictorio, pero la explicación que se maneja tiene sentido: cuando el material del disco se sale del todo y entra en contacto con la sangre, el sistema inmunitario lo reconoce como algo que no debería estar ahí y lo reabsorbe. Una protrusión contenida no desencadena esa respuesta, así que se queda donde está. El metaanálisis mide el fenómeno; el mecanismo exacto sigue estudiándose.
Un metaanálisis anterior, de 2017, con una muestra distinta, encontró un 66,66 %. Dos equipos diferentes, dos revisiones independientes, el mismo orden de magnitud.
Y el dato más útil de todos: la reabsorción ocurre principalmente dentro de los primeros seis meses de tratamiento conservador.
Eso convierte el plazo en información práctica. Si estás en el mes dos y vas mejorando, no estás esperando a ver qué pasa: estás dentro de la ventana en la que esto suele resolverse.
Ahora el matiz que casi siempre se pierde al contar este dato, y que lo cambia todo: esos 2.233 pacientes no estaban esperando en el sofá. Estaban en tratamiento conservador. «Reabsorción espontánea» quiere decir sin cirugía, no sin hacer nada.
Y la diferencia entre una cosa y otra es enorme. La hernia puede reabsorberse igual mientras tú pasas seis meses sin moverte por miedo al dolor — y al otro lado te encuentras sin hernia, pero con la pierna más débil, la espalda rígida y un miedo al movimiento que tarda más en irse que la propia hernia. Hemos visto bastantes así.
Segundo: la hernia que ves en la resonancia puede no ser la que te duele
Esta parte conviene contarla despacio, porque cambia cómo lees tu informe.
Una revisión sistemática analizó resonancias y TACs de 3.110 personas sin ningún dolor de espalda. Gente sana, asintomática, a la que se le hizo una prueba de imagen.
- Degeneración discal: 37 % a los 20 años → 96 % a los 80
- Abombamiento discal: 30 % a los 20 años → 84 % a los 80
- Protrusión discal: 29 % a los 20 años → 43 % a los 80
Léelo otra vez: tres de cada diez veinteañeros sin dolor tienen una protrusión discal en la resonancia. A los 60, la mayoría de las personas sin dolor tienen hallazgos degenerativos en la columna.
Los propios autores lo dicen con todas las letras: muchos de estos hallazgos son parte del envejecimiento normal y no están asociados al dolor.
Esto no significa que tu hernia no exista ni que tu dolor sea imaginario. Significa que la imagen por sí sola no explica el dolor, y que el tamaño de la hernia en el informe no predice ni cuánto te va a doler ni cuánto vas a tardar en estar bien.
Por eso, cuando alguien llega a la clínica con una resonancia en la mano, lo primero que hacemos no es mirar la resonancia. Es explorarte: ver qué movimientos reproducen tu dolor, por dónde baja, si hay pérdida de fuerza o de sensibilidad, cómo responde el nervio. Y después cruzamos eso con la imagen.
A veces coinciden. Y a veces la hernia del informe está en un nivel que no tiene nada que ver con los síntomas que cuentas.
Entonces, ¿cuándo SÍ hay que operar?
Aquí vamos a ser muy claros, porque este artículo no va de convencerte de que no te operes.
Hay situaciones en las que la cirugía no se discute y además corre prisa. Si tienes cualquiera de estas, esto no es para ti: es para urgencias, hoy.
- Pérdida de control de la orina o de las heces.
- Adormecimiento en la zona de la silla de montar (periné, cara interna de los muslos).
- Pérdida de fuerza que va a más de forma rápida: el pie se te cae, no puedes ponerte de puntillas, te falla la pierna.
- Dolor acompañado de fiebre, pérdida de peso sin explicación o antecedente de cáncer.
Fuera de esos casos, la cirugía es una decisión, no una obligación, y normalmente se plantea cuando el dolor radicular sigue siendo incapacitante después de un periodo razonable de tratamiento conservador bien hecho.
Y aquí hay otro dato que casi nadie cuenta.
Un estudio siguió durante más de cinco años a pacientes con hernia discal y dolor radicular que habían recibido una infiltración epidural. Casi la mitad acabó operándose después y la otra mitad no. Al comparar los dos grupos a largo plazo, no hubo diferencias significativas en recurrencia del dolor, dolor actual, uso de opioides ni situación laboral. No era un ensayo diseñado para comparar cirugía y tratamiento conservador, así que conviene leerlo como una señal y no como una sentencia.
Lo que sí encontraron, en los dos grupos: el 76,9 % tuvo alguna recaída en esos cinco años.
Dicho de forma directa: operarse no te blinda contra que vuelva. La cirugía resuelve un problema mecánico concreto en un momento concreto. No cambia la columna que lo generó, ni la fuerza que tienes, ni cómo te mueves.
Lo que de verdad marca la diferencia a largo plazo
Si la hernia se reabsorbe sola en siete de cada diez casos, y operarse no evita las recaídas, la pregunta deja de ser «¿me opero o no?» y pasa a ser otra mucho mejor: ¿qué hago para que esto no vuelva a pasarme?
Y ahí la respuesta es bastante aburrida y bastante sólida: ejercicio.
Una revisión sistemática de 2025 reunió 12 ensayos clínicos aleatorizados con 880 participantes sobre ejercicio en hernia discal lumbar. Los programas con mejores resultados metodológicos fueron los de ejercicio domiciliario pautado y los que combinan movilización neurodinámica con control motor.
No es «hacer deporte». Es un programa específico, progresivo, con alguien delante corrigiendo, que trabaja el control de la columna y la movilidad del nervio.
Es exactamente lo mismo que contábamos en este otro artículo: la técnica resuelve el pasado, el ejercicio protege el futuro.
Cómo lo trabajamos nosotros
Con una hernia discal, en Motriz hacemos dos cosas, en este orden.
Primera fase — bajar el dolor para que puedas moverte. Aquí entra la ecografía para ver el tejido, la neuromodulación percutánea ecoguiada sobre el nervio, la terapia manual, INDIBA y la pauta de movimiento que toque en cada momento. El objetivo de esta fase no es «curar la hernia»: es quitarte suficiente dolor como para que puedas empezar a trabajar. Todo esto forma parte de nuestra fisioterapia avanzada.
Y sobre la neuromodulación conviene ser honestos, porque se está vendiendo mucho y mal: no existe ningún ensayo clínico de neuromodulación percutánea aplicada específicamente a hernia discal. Lo que hay son estudios en lumbalgia crónica y en nervio ciático —territorio vecino— y uno de ellos, un estudio piloto con 60 pacientes, encontró que una sola sesión sobre el nervio ciático mejoraba el dolor, la fuerza y la discapacidad a la semana. Es un resultado prometedor y es solo eso: un piloto. Nosotros la usamos como herramienta para el dolor radicular, no como el tratamiento de la hernia.
Segunda fase — readaptación. Es la que casi nadie cuenta y la que decide si vuelves dentro de un año. Trabajo progresivo de control motor, neurodinámica y fuerza, hasta que tu espalda aguante lo que tu vida le pide: tu trabajo, tus hijos, tu deporte.
Y es la fase de la que hablan los estudios cuando dicen que el ejercicio funciona.
Lo que no te vamos a decir
No te vamos a decir que te curamos la hernia. La hernia se reabsorbe sola o no se reabsorbe, y ninguna técnica ha demostrado acelerar ese proceso.
Lo que sí hace el tratamiento es controlar el dolor mientras ocurre, evitar que pierdas fuerza y movilidad por el camino, y dejarte más fuerte de lo que estabas cuando empezó todo.
Tampoco te vamos a decir cuánto vas a tardar. Hay gente que en seis semanas está haciendo vida normal y gente que necesita seis meses. Y algunas personas, una minoría, acaban necesitando cirugía, y es la decisión correcta para ellas.
Lo que decida tu caso no será un estudio ni un informe de resonancia: será lo que encontremos cuando te exploremos.
Si estás en esto ahora mismo
En Motriz llevamos desde 1999 tratando columna en el norte de Madrid. Vienen a vernos desde Tres Cantos, pero también desde Algete, Colmenar Viejo, Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, porque por esta patología la gente se mueve.
Si tienes una hernia discal diagnosticada y no sabes qué hacer con ella, pide cita. La primera visita es una sesión de fisioterapia completa: exploración funcional, ecografía para ver el tejido, y leemos tu resonancia contigo cruzándola con lo que hayamos encontrado al explorarte. De ahí sale qué tienes, qué haríamos y en cuánto tiempo — y, si procede, empezamos a tratarte ese mismo día.
Y si lo que necesitas es una segunda opinión antes de decidir sobre una cirugía, también es una razón perfectamente buena para venir.
Referencias
Todas las referencias proceden de PubMed.
- Zou T, et al. Incidence of Spontaneous Resorption of Lumbar Disc Herniation: A Meta-analysis. Clin Spine Surg. 2023;37(6):256-269. doi:10.1097/BSD.0000000000001490
- Zhong M, et al. Incidence of Spontaneous Resorption of Lumbar Disc Herniation: A Meta-Analysis. Pain Physician. 2017;20(1):E45-E52. PMID: 28072796
- Brinjikji W, et al. Systematic literature review of imaging features of spinal degeneration in asymptomatic populations. AJNR Am J Neuroradiol. 2015;36(4):811-6. doi:10.3174/ajnr.A4173
- Kennedy DJ, et al. A minimum of 5-year follow-up after lumbar transforaminal epidural steroid injections in patients with lumbar radicular pain due to intervertebral disc herniation. Spine J. 2018;18(1):29-35. doi:10.1016/j.spinee.2017.08.264
- Arslan S, Ülger Ö. The effect of exercise in the treatment of lumbar disc herniation: a systematic review. Acta Neurol Belg. 2025. doi:10.1007/s13760-025-02767-2
- San-Emeterio-Iglesias R, et al. Effect of Ultrasound-Guided Percutaneous Neuromodulation of Sciatic Nerve on Hip Muscle Strength in Chronic Low Back Pain Sufferers: A Pilot Study. J Clin Med. 2022;11(22):6672. doi:10.3390/jcm11226672
