Neuromodulación percutánea ecoguiada en la zona lumbar durante una sesión en Clínica Motriz, Tres Cantos

Fisioterapeuta colegiada nº 1492 · Revisado el 29 de octubre de 2026

Sales de la consulta con un informe de resonancia en la mano. Pone «discopatía degenerativa multinivel», o «deshidratación discal L4-L5 y L5-S1», o «cambios degenerativos propios de la edad».

Y entiendes dos cosas, las dos equivocadas: que tienes la espalda fastidiada, y que va a ir a peor.

Esto lo vemos casi todas las semanas. Así que vamos a contarte qué dicen los estudios sobre esas palabras, porque la historia es bastante distinta de la que parece.

Casi todo el mundo tiene esos hallazgos

Un equipo de la Clínica Mayo revisó 33 estudios con 3.110 personas sin dolor de espalda y les miró la resonancia. Gente que estaba bien, a la que se le hizo una prueba de imagen igualmente. Esto encontraron:

Hallazgo en la resonanciaA los 20 añosA los 80 años
Degeneración discal37 %96 %
Abombamiento del disco30 %84 %
Protrusión discal29 %43 %
Fisura del anillo del disco19 %29 %
Personas sin ningún dolor de espalda.

Léelo otra vez: 96 de cada 100 personas de 80 años sin ningún dolor tienen degeneración discal. Y más de un tercio de los veinteañeros.

Un disco «degenerado» o «deshidratado» no es una lesión que te hayas hecho. Es, en la mayoría de los casos, lo que le pasa a un disco con el paso del tiempo, igual que al pelo le pasan las canas. Los propios autores lo escriben: buena parte de estos hallazgos son parte del envejecimiento normal y no están asociados al dolor.

Pero no te vamos a decir que no significa nada

Aquí es donde mucha divulgación se pasa de frenada. Se dice «los hallazgos de la resonancia no importan» y tampoco es verdad.

El mismo equipo hizo un segundo trabajo, comparando 3.097 personas menores de 50 años: unas con dolor lumbar y otras sin él. Algunos hallazgos aparecen bastante más en quien tiene dolor:

  • Abombamiento discal (el disco sobresale de forma difusa): 7,5 veces más probable
  • Extrusión (parte del núcleo del disco se ha salido): 4,4 veces más
  • Cambios Modic tipo 1 (inflamación del hueso pegado al disco): 4 veces más
  • Protrusión (el disco empuja hacia fuera sin romperse): 2,7 veces más
  • Degeneración discal: 2,2 veces más

Y otros no se asociaron al dolor de forma significativa: las fisuras del anillo del disco, los cambios Modic en general, la espondilolistesis (una vértebra ligeramente desplazada sobre otra).

¿Qué sacamos de esto? Que tu informe no es ni una condena ni un papel en blanco. Importa, pero no manda: lo que decide tu caso es qué encontremos cuando te exploremos, no lo que ponga en la hoja.

Y ahora lo que casi nadie te cuenta

En 2022 se publicó un experimento curioso. A 1.447 personas, unas con dolor lumbar y otras sin él, se les describió exactamente el mismo problema de espalda. Lo único que cambiaba era el nombre que se le daba. Seis etiquetas: disco abombado, degeneración, artrosis, esguince lumbar, dolor lumbar inespecífico y episodio de dolor de espalda.

Mismo cuadro. Distinta palabra. Y los resultados cambiaron.

Quien recibió las etiquetas «disco abombado», «degeneración» o «artrosis» creyó que su problema era más grave, pensó que necesitaba más pruebas de imagen, pensó que podía necesitar cirugía, quiso una segunda opinión con más frecuencia y esperaba recuperarse peor.

Quien recibió «esguince lumbar», «dolor lumbar inespecífico» o «episodio de dolor de espalda» pensó justo lo contrario. En esos grupos la cirugía directamente no apareció entre los tratamientos que la gente creía necesitar.

Los autores terminan recomendando a los clínicos que eviten las palabras «degeneración», «abombamiento» y «artrosis» al hablar con un paciente.

Dicho de otra forma: la palabra que te ponen en el informe cambia lo que crees que te pasa, lo que pides y lo que esperas conseguir.

Cuándo sí hay que mirarlo con atención

Nada de lo anterior significa que haya que ignorar un dolor de espalda. Hay señales que requieren valoración médica sin esperar:

  • Pérdida de fuerza en la pierna o el pie que va a más
  • Dificultad para orinar o para controlar el esfínter
  • Pérdida de sensibilidad en la zona de la entrepierna y las nalgas
  • Fiebre, pérdida de peso sin explicación o antecedente de cáncer
  • Dolor que no cede en absoluto con ninguna postura, tampoco tumbado

Si tienes alguna de estas, no es momento de leer artículos. Es momento de que te vean.

Qué sí cambia las cosas

Si el disco degenerado no es el enemigo, ¿qué lo es? La respuesta, con la evidencia disponible, es poco espectacular: moverse y tener fuerza. Una revisión paraguas de 2025 —un trabajo que reúne y compara otras revisiones— analizó los efectos del ejercicio en el dolor lumbar y encontró beneficio consistente sobre el dolor y la función, con el control motor y el Pilates entre las modalidades que mejor salen al compararlas entre sí.

El control motor es aprender a mover la columna con precisión: que los músculos profundos que estabilizan cada vértebra se activen cuando toca y no cuando no toca. Suena pequeño y cambia mucho.

Lo contamos con más detalle en este artículo sobre la recuperación tras una hernia, porque el mecanismo es el mismo.

Cómo lo trabajamos en Motriz

Una discopatía que duele se trata desde la fisioterapia avanzada en Tres Cantos: valoración con ecógrafo, técnicas invasivas cuando hacen falta y ejercicio desde el primer día. Trabajamos en tres fases.

Primero quitamos el dolor. A partir de una valoración con uso de ecógrafo y un completo razonamiento clínico, realizamos un tratamiento con las últimas técnicas y tecnologías de la fisioterapia, tales como neuromodulación percutánea ecoguiada, electrólisis percutánea (EPTE), terapia manual, INDIBA y ondas de choque.

Después, la readaptación. Control motor, neurodinámica y trabajo de fuerza progresivo hasta que puedas volver a tu trabajo, a tu deporte y a tu vida normal sin recaer.

Y por último el mantenimiento y la mejora continua, con Pilates con máquinas y entrenamiento funcional terapéutico en grupos reducidos, siempre con un fisioterapeuta delante.

Somos expertos en dolor lumbar, hernia discal y columna, en Clínica Motriz, en Tres Cantos, al norte de Madrid.

Lo que no te vamos a decir

No te vamos a decir que el ejercicio «regenera» el disco. No hay evidencia de que un disco degenerado vuelva a su estado anterior con fisioterapia, y quien te diga lo contrario te está vendiendo algo.

Lo que sí cambia es cuánto te duele, cuánto te limita y cuánto aguantas. Y eso es, en la práctica, lo que te devuelve la vida que tenías.

Tampoco te vamos a decir que tu informe da igual. Hay hallazgos que sí se asocian al dolor, y uno de ellos —la extrusión con compresión de una raíz nerviosa— requiere un seguimiento distinto. Por eso exploramos antes de opinar.

En resumen

Que en tu informe ponga «discopatía degenerativa» te sitúa en el mismo grupo que casi todas las personas de tu edad, incluidas las que no tienen ningún dolor.

Si te duele la espalda y tienes un informe que te preocupa, pide cita. La primera visita es una sesión de fisioterapia completa: valoración con exploración funcional y ecógrafo, y tratamiento en esa misma sesión. Salimos de ahí sabiendo qué te pasa de verdad y qué haríamos.

Cuéntanos qué te duele

Déjanos tu nombre y teléfono y te llamamos para orientarte y reservar tu primera sesión.

☎ 918 04 62 15 · WhatsApp 692 683 801
Sector Músicos 16, local 6 · 28760 Tres Cantos (Madrid)

Referencias

Todas las referencias proceden de PubMed.

  1. Brinjikji W, Luetmer PH, Comstock B, et al. Systematic literature review of imaging features of spinal degeneration in asymptomatic populations. AJNR Am J Neuroradiol. 2015;36(4):811-6. doi:10.3174/ajnr.A4173
  2. Brinjikji W, Diehn FE, Jarvik JG, et al. MRI Findings of Disc Degeneration are More Prevalent in Adults with Low Back Pain than in Asymptomatic Controls. AJNR Am J Neuroradiol. 2015;36(12):2394-9. doi:10.3174/ajnr.A4498
  3. O’Keeffe M, Michaleff ZA, Harris IA, et al. Public and patient perceptions of diagnostic labels for non-specific low back pain: a content analysis. Eur Spine J. 2022;31(12):3627-3639. doi:10.1007/s00586-022-07365-x
  4. Comachio J, et al. Benefits and harms of exercise therapy and physical activity for low back pain: An umbrella review. J Sport Health Sci. 2025. doi:10.1016/j.jshs.2025.101038
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